Adriana Tavira García, el legado de una mujer alegre y tenaz

Zitácuaro, Mich., 6 de mayo de 2021.- Profesional e inteligente; exigente con los demás, pero aún más consigo misma; comprometida ciento por ciento con su trabajo; de sonrisa franca y de personalidad fuerte. Solidaria, generosa y luchadora incansable por el bienestar y los derechos de los periodistas; impulsora imparable y ejemplo del empoderamiento de las mujeres; protectora de su familia y de todo aquel en quien descubriera indefensión.

Adriana Tavira García, una zitacuarense que partió el pasado 6 de abril pero que deja un legado como mujer y como periodista. Una mujer a quien siempre podremos ver como ejemplo de que las metas y los sueños se pueden lograr con tenacidad, entrega, constancia y sobre todo, con la voluntad de hacerlo.

Periodista enamorada de su profesión y su trabajo. Vio la luz por primera vez el 19 de marzo de 1970 en su amada ciudad de Zitácuaro, del que ella siempre demostró sentirse orgullosa, al abrigo de sus padres Mario Tavira Sánchez y Domitila García García; la mayor de sus hermanas Gabriela, Ireira y Liliana.

Desde temprana edad, Adriana mostró interés por el medio periodístico; durante su educación secundaria y preparatoria siempre insistía, a quienes la conocían, que sería periodista. Y fue con ese sueño bajo el brazo que dejó su hogar; se aventuró, presentó y aprobó el examen de admisión en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex); egresó en el año de 1994 como Licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Durante su vida universitaria buscó empleos de medio tiempo en diversos medios de comunicación; así, inició su labor como reportera en el periódico 8 Columnas, para emprender un largo y fructífero recorrido por diversos medios: en el programa de radio Así Sucede de ACIR Toluca; o en el Diario Amanecer y Uno más Uno, medios en los que se desempeñó como subdirectora y conductora del noticiario en línea; también se desempeñó en diversos cargos de la administración municipal del ayuntamiento de Toluca en el área de Comunicación Social, hasta retornar nuevamente a los medios de comunicación; su último empleo desempeñado fue como directora editorial del periódico Impulso.

A lo anterior se suma su incansable búsqueda de espacios desde los que pudiera fortalecer su reconocida labor como periodista y protectora de los derechos de las personas, principalmente a los integrantes del gremio periodístico, por lo que no solo destacó en informativos importantes, tanto impresos como digitales. En este rubro, se desempeñó como secretaria de Protección de Periodistas de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex) y fue integrante del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo (Conalipe).

Adri, como la llamábamos de cariño, fue portadora de un estandarte que representaba a las mujeres profesionistas nacidas en Zitácuaro, que en algún momento salieron a luchar por una vida mejor, lo que, sin duda, la llevó a ser considerada un parteaguas de la labor periodística: fue la primera periodista mujer que tuvo el cargo de presidente de la Asociación de Periodistas del Valle de Toluca.

Impulsora acérrima de la Ley de Protección a Periodistas, Adriana siempre se preocupó y ocupó por buscar condiciones dignas para que sus colegas realizaran su trabajo; se reconociera su labor en medios informativos como “de alto riesgo”; y así protegieran su vida y contaran con servicios integrales de protección para su salud.

El 20 de abril, tan solo unos días después de su partida, como un homenaje a su excelente trabajo, el Pleno del Congreso del Estado de México aprobó por unanimidad la Ley para la Protección Integral de Periodistas y Personas Defensoras de los Derechos Humanos del Estado de México, que, de acuerdo con sus colegas, es una de las leyes más completas e integrales del país en la materia; resultado de la iniciativa y de años de trabajo de Adriana junto con todo un grupo de profesionales del gremio periodístico mexiquense. Hoy, esta ley garantiza que los periodistas pueden ejercer su profesión en condiciones de seguridad y libertad.

En la búsqueda del reconocimiento del trabajo de periodistas y reporteros, así como de las condiciones adecuadas para su desarrollo, Adriana Tavira hizo otro planteamiento interesante cuando inició en México la vacunación contra el covid-19, pues ella personalmente envió un documento al Gobierno Federal para que los periodistas de todos el país fueran inoculados, pues deben ser considerados trabajadores de primera línea; lamentablemente, la petición fue rechazada; sin embargo, hasta el último momento, pretendió insistir por los medios que fueran.

Los proyectos y actividades en pro del periodismo nacional, así como su trabajo, absorbieron casi en su totalidad el tiempo de esta defensora del medio, por lo que procuró dar más tiempo de calidad que de cantidad a su familia.

En el terreno personal, sus familiares coinciden en que Adriana mostraba su amor estando pendiente de las necesidades de su mamá, hermanas, sobrinos, cuñados, al igual que de sus compañeros de trabajo y amigos.

“Ella demostraba su amor, con acciones; veía lo que les hacía falta y trataba de otorgárselos, ya fuera apoyo económico, de trabajo o emocional. Reconocía las necesidades que cada una de las personas que la rodeaban tenía y trataba de cubrirlas, así era ella, siempre al pendiente de las personas que amó; no era necesario decirle las cosas, ella las sabía”, aseguró Liliana Tavira, su hermana.

Por su trabajo, Adriana Tavira fue una persona sumamente ocupada, pero en los momentos importantes de su familia, estaba presente; en los cumpleaños o hasta en las ceremonias de las escuelas de sus sobrinos; ella siempre era la que llevaba el pastel o un regalo. Siempre llamaba para saber cómo estaban sus familiares y amigos, hacía tiempo para escucharlos, atenderlos y ayudarles con sus problemas.

Como hija, le preocupaba que su mamá tuviera lo necesario para que viviera y estuviera bien. Procuraba que disfrutara cada rincón de su casa, cada viaje que hacía, cada actividad religiosa; el objetivo era que su mamá fuera feliz.

“Fue una gran mujer, una gran hija, hermana, profesional y una gran amiga”, insisten en su familia.

“Hoy, 6 de mayo, a un mes de su deceso celebramos su vida, agradecemos a Dios el permitirnos haber sido parte importante de su estancia en este mundo, agradecemos el tiempo con nosotros, queremos recordarla sonriendo, así como la vimos los últimos días antes de enfermar. Esa era ella. La pérdida es dolorosa pero los buenos recuerdos son muchos y la labor que realizó deja su huella en este espacio”, platicó con la voz entrecortada, Ireira Tavira.

“Nos recordaba que Adri enseñó y guio a muchos periodistas en sus inicios, “a todos nos enseñó algo, nos regañaba, pero aprendimos mucho y todos sus pupilos la recordamos por eso. Por ser como era, su esencia está presente en las personas que la queremos y recordamos”, reconoció Ireira Tavira

Hoy, especialmente, celebramos su vida; su vida que fue de trascendencia, de alegría, de amor. Hoy celebramos su recuerdo, su ejemplo y su huella que están más vivos que nunca. Hasta siempre Adri!!!!.

 

Por: Benjamín López Pérez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *